jueves, 8 de abril de 2010

Furia de titantes

Versionar clásicos nunca ha sido algo fácil, pueden preguntárselo a un Tim Burton asomándose al mundo del Planeta de los Simios o a un no muy conocido director de La Casa de Cera atreviéndose con la obra protagonizada por Vincent Price, para muchos objeto de culto y a su vez un remake. Parece simplemente inevitable que en el mundo del arte se juegue a la versión, la reinterpretación y la creación a partir de algo ya existente. Tan esencial como provechoso, no se trata de algo que deba vituperarse. Y, sin embargo, hay versiones y más versiones, perdonen ustedes la frase tan extraordinariamente vacía. Existe una justificación para emplearla; la reinterpretación y sus numerosas formas es algo demasiado vasto para calificarse o clasificarse.


Personalmente -y, por tanto, en el mero campo de la subjetiva opinión- les diré que me gustan los remakes cuando aportan algo nuevo. Pretender emular una meta artística ya existente carece de sentido si se desea crear y, en ese sentido, jugar con lo comercial o con los efectos especiales, no es una opción. Como cinéfila, me encanta ver nuevas versiones que sugieran, que sorprendan, que hagan pensar y que resulten incluso difíciles de comprender. Si no se pretende añadir algo nuevo en el plano más subjetivo de la creación, si no existe un pretexto artístico, si no hay nada que fascine o que pueda fascinar verdaderamente, mejor dejar un clásico al margen y decidirse a crear algo nuevo. Es extraordinariamente difícil -y al tiempo, hermoso si se hace bien- trazar una nueva realidad artística a partir de lo existente, comprender y sumergirse en lo que ya se ha hecho para extraer algo nuevo.

Una introducción quizá un poco larga y abstracta para el tema que me he decidido a tratar. Y, sin embargo, he visto necesaria hacerla pues, aunque Furia de Titanes sea una película de por sí comercial -y, ese calificativo que últimamente se emplea con bastante frecuencia, perfectamente aplicable a este filme, el de 'cine de palomitas'-, como obra cinematográfica podría llegar a encuadrarse dentro del mundo del arte. No puedo menos que decir, en ese sentido, que aunque no me ha decepcionado porque lo que vi ya lo había presupuesto, tampoco salí satisfecha del cine.

Furia de titanes, versión original y madre de este remake, fue una película del año 1981 que, sin profundidades, situaba al espectador frente a una historia de tipo mitológico, con personajes bastante conocidos -Perseo, Medusa y esa dosis de monstruos cuya existencia en las leyendas grecolatinas resulta hasta cuestionable- y un argumento no demasiado complejo. Acción, caracteres sencillos, un guión que no debe valorarse negativamente, unos efectos especiales no desdeñables si tenemos en cuenta la época y una cualidad de innovación. Nadie pretende afirmar que Furia de titanes marcase un antes o un después, o que tratase un tema al que nadie se hubiese atrevido a asomarse, pero aunque sólo se tratase del título, el enfoque y la estructura del filme sí tuvieron su punto de novedad. No era una película de trascendencia filosófica, ni siquiera cine para ver ocho veces en el curso de un mes o dejar grabado en la mente a lo largo de toda la vida, pero definitivamente uno de esos filmes que deben verse a la hora de asomarse al mundo del celuloide grecolatino.



Las comparaciones son odiosas. Pero, en el caso de los remakes, a veces resultan necesarias. Los efectos especiales de la nueva Furia de titanes se revelan, no me atreveré a negarlo, bastante espectaculares. Todo es más grande -los escorpiones, ese kraken que a todo adolescente que se precie recordará a Piratas del Caribe de manera inevitable-, más sonoro, más brutal incluso, más cargado de acción. Más, más, más... pero, empleando de nuevo esta palabra, más allá de eso, poco de novedoso o de interesante encontramos en Furia de titanes. Un guión demasiado simple acompañado de unos personajes extraordinariamente planos, algo realmente lamentable. Una buena película de acción -y de acción épica y heroica, especialmente- gana puntos de manera muy considerable en cuanto se incorpora una trama interesante y unos caracteres que capturen al espectador. El remake carece de ambas cosas. Algo lamentable, que de nuevo demuestra de manera clara que -pueden lamentarlo todo lo que quieran una amplia colección de pretendidos 'artistas'- la música, el decorado interesante y las infografías y efectos producidos a ordenador no construyen por sí mismos una película.

2 comentarios:

Carlos Cesar Alvarez dijo...

Nada que añadir, estoy totalmente de acuerdo. Remarco tu última frase, los efectos especiales no hacen una película. Si no hay un buen guión y unos personajes bien construidos, no hay nada.

Saludos

Nuevo Clasicismo dijo...

hola. magnifico blog. en el mio también escribí una reseña sobre la pelicula.

http://nuevoclasicismo.blogspot.com/2010/04/el-peplum-es-un-genero-que-se-resiste.html