jueves, 4 de febrero de 2010

Un Harry Potter con tono mitológico

No, no se trata de un título que busque la rechifla o la burla, ni siquiera la crítica, sino de una comparación que me parece bastante interesante a la hora de hacer referencia a una película cuyo estreno me gustaría reseñar un cierto tiempo antes de que tenga lugar. Se trata de Percy Jackson y el ladrón del rayo o, lo que es lo mismo, un fenómeno literario muy parecido a la saga Harry Potter -y a otras tantas sagas de literatura juvenil fantástica, si me apuran- que será llevado al cine. De hecho, el filme está dirigido por quien adaptó a la gran pantalla el primer libro de la saga de Rowling.

Protagoniza esta historia un joven de dieciséis años -Percy Jackson, no es difícil realizar la deducción- que, como suele ocurrir en esta clase de filmes, no es lo que deberíamos llamar una 'persona normal'. Pero, contrariamente a lo que el espectador podría esperarse en base a la extraordinaria cantidad de películas y novelas que circulan por el mercado actual y que tienen un argumento semejante, en este caso el muchacho no hace gala de poderes mágicos 'comunes' o de una rara vinculación con alguna clase de mundo paralelo, sino que resulta ser descendiente del mismo Poseidón. Y, como una mezcla de Teseo y Perseo modernos, vivirá una serie de aventuras a caballo entre dos realidades, la de aquellos que son como él y que se hallan próximos al mundo de unos dioses muy humanos, y lo que podríamos denominar el mundo cercano y real.


Por supuesto, el interés de la cinta en lo que a los aspectos que deben reseñarse en una bitácora de mitología grecolatina se refiere, aparece de manera clara. Recreación e influencias de muy diversos mitos, iconografía clásica y moderna entremezclada, analogías y asociaciones de ideas y, lo que resulta muy importante, un formato y enfoque considerablemente comercial en cuanto a niños y adolescentes se refiere. En el fondo, una buena manera de introducir el mundo de la mitología en el del cine y la literatura de fantasía -la relación, en el fondo, no es tan compleja-, como de demostrar la vigencia de dichos mitos y la posible actualización de los mismos.

Y, por supuesto, la influencia y las características en cierta manera didácticas, pese a que a la cinta se le supone un carácter lúdico. A modo de personal anotación, he de decir que los escenarios utilizados para algunas secuencias -como recreaciones de museos arqueológicos, siempre entremezclando lo moderno y antiguo- me recuerdan sin duda al uso semejante de escenarios en algunas películas de cine alternativo y se constituyen como una de las bazas de este filme. Por supuesto, desde mi particular punto de vista.

¿Puntos negativos? Los posibles y contrastados errores y confusiones de interpretación de mito, el sacrificio de determinadas referencias y maneras de enfocar una serie de leyendas en beneficio de unos rasgos algo más comerciales y el tremendo riesgo que supone jugar con elementos mitológicos para crear una historia cercana al cine fantástico de hoy día. Y, aún así, con todo aquello que posiblemente podrá reprocharse al filme, recomiendo encarecidamente a todo posible espectador que acuda al cine sabiendo que no va a ver un tratado sesudo de mitología, ni un filme complejo y artístico. Una película de reinterpretación, con toques comerciales e influencias modernas. Es algo que no debe olvidarse.