miércoles, 27 de mayo de 2009

Medusa

Inauguré hace meses una sección dedicada a animales y extraños seres mitológicos, en la que he ido escribiendo algunos posts sueltos. Hoy desearía dedicar un artículo a Medusa -y, por extensión, a las Gorgonas-, un personaje mitológico al que casi todo el mundo, iniciado o no en el mundo de las clásicas, conoce, aunque no tenga conocimiento del nombre o la leyenda que se le atribuye.

Medusa es un personaje clave dentro del mito de Perseo, acerca del cual escribí hace tiempo una entrada (pueden consultarla aquí). El nacimiento de Medusa -de las tres Gorgonas, pues- se vincula con los orígenes de lo existente, tras el Caos primigenio. Se vincula, por un lado, con Forcis (según Hesíodo, uno de los hijos de Ponto y Gea) y Ceto (monstruo que habitaba las profundidas marinas), pero más a menudo con Tifón (otro monstruoso ser) y Equidna (ninfa vinculada con Ceto, con toque monstruoso incluido). Con semejantes progenitores, a nadie le extraña que las Gorgonas fuesen seres mitológicos de apariencia monstruosa y comportamiento lo bastante terrible para ser temidas.


La imagen de las Gorgonas permanece desde su origen en el imaginario colectivo. Generalmente se las describe como monstruos femeninos con serpientes en lugar de cabellos, ojos brillantes y poco humanos, y rostro por lo demás terrible. Una tradición anterior, de la que Píndaro se hace eco, habla de que una de las Gorgonas, Medusa, era originalmente hermosa, pero que tras la violación sufrida por el dios marino, adoptó esta horrible apariencia (prestando especial atención al la curiosa cabellera). De Medusa se decía, además, que su mirada era capaz de convertir en piedra a los hombres que osasen contemplar su faz.

Fue el héroe Perseo quien, con ayuda de una serie de objetos y consejos proporcionados por la sabia Atena, consiguió enfrentarse a Medusa, acabando con su vida y con la de sus hermanas. Aún tras la muerte del ser, los ojos de Medusa continuaban conservando su terrible poder.

Como comentaba anteriormente, la figura de Medusa ha permanecido en la memoria, y se ha reflejado en campos tan distintos como el arte (llegando incluso a aparecer en obras de Salvador Dalí) o el psicoanálisis (Freud escribió un artículo cuyo título le hacía referencia).

(I) Medusa en un cuadro de Caravaggio.

domingo, 17 de mayo de 2009

Premio Centauro de Oro

Iniciaré el artículo copiando el post que esta mañana ha aparecido en la plataforma de clásicas Chiron.

"Al celebrarse el día de Internet (17 de mayo), Chiron concede el Centauro de Oro a aquellos blogs de temática clásica, mantenidos por alumnos, que constituyen un ejemplo a seguir y un estímulo para fomentar el amor por el mundo grecorromano.

En esta tercera convocatoria, el Centauro de Oro ha correspondido a:

- M@riel, por sus dos blogs relativos a Grecia (Tras las huellas de los dioses) y a Roma (Hijos de Marte). El valioso contenido de ambos blogs se ve acrecentado si tenemos en cuenta que su autora, que vive en Galicia, es una alumna de tercer curso de la ESO.

- Y al blog Aracne fila i fila, del IES Cristòfol Ferrer, de Premià de Mar. Se trata de un blog de aula, donde publican sus trabajos los alumnos de latín, griego y Cultura Clásica, desde 3º de la ESO hasta 2º de bachillerato.

Desde Chiron queremos felicitar sinceramente a M@riel y a los autores de Aracne fila i fila (con su profesora Margalida Capellà a la cabeza) a la vez que les animamos a seguir con su labor, y deseamos que cunda el ejemplo entre los estudiantes que tienen verdadera estima por el mundo clásico. No es otra la razón de la existencia de los Centauros de Oro".



Como ya han podido leer, me ha sido otorgado el Centauro de Oro del año 2009, galardón que distingue a blogs de temática clásica llevados por alumnos. He de decir que me siento muy emocionada y satisfecha; conocía el premio, pero jamás se me hubiese pasado por la cabeza que mis blogs fuesen merecedores de él.


Mi más sincera enhorabuena a l@s otr@s ganador@s del premio; les felicito con toda sinceridad desde aquí. Recomiendo a mis lectores, del mismo modo, que visiten este otro blog premiado, Aracne fila i fila.

Un blog, como ya he escrito en alguna ocasión, no es cosa de una sola persona, sino que propicia un diálogo y una comunicación. En este sentido, escribir en Hijos de Marte y en Tras las Huellas de los Dioses no sería lo mismo de no ser los posts leídos por otros bloggers o usuarios anónimos, que a menudo dejan su opinión en forma de comentarios. He de estar muy agradecida a tod@s ell@s. Además, debo dar también las gracias a aquellas profesoras que en su día me animaron a continuar con mi blog y que contribuyeron con su granito de arena a que fuese un poco más conocido. No voy a enumerar una a una todas las personas que se merecen un agradecimiento, porque sería una labor ardua, digna de la paciencia de alguna divinidad, y porque, con toda posibilidad, olvidaría algún nombre en la lista, con lo despistada que soy. Por ello, a todo aquel que me lea: gracias.

Un cordial saludo.

viernes, 1 de mayo de 2009

Pigmalión y Galatea

Narraré hoy una nueva leyenda que tiene por protagonista a Galatea, pero el lector no debe confundirse: no se trata de la oceánide Galatea de mi post anterior (Fábula de Polifemo y Galatea), sino de una mujer considerablemente distinta.

El protagonista de este mito es Pigmalión, un rey chipriota que poseía una extraordinaria habilidad para la escultura. Sus obras eran tan hermosas y realistas que parecían personas vivas. Sin embargo, Pigmalión se sentía profundamente desgraciado, ya que a lo largo de su vida había tratado de encontrar a una mujer conforme a sus expectativas, sin lograrlo.

Por este motivo, el rey artista decidió esculpir una estatua que representase a aquella mujer que tanto ansiaba encontrar. Mas el hombre cometió con ello un terrible error: su obra era tan bella y perfecta que acabó enamorándose perdidamente de aquel pedazo de piedra esculpida. La Fortuna, sin embargo, le sonrió por primera vez: Afrodita convirtió a la estatua en una hermosa muchacha, Galatea, que se convirtió en la esposa de Pigmalión.

Ovidio plasmó de este modo el mito en sus Metamorfosis (para leer el mito completo, hagan click aquí).

Los labios le besa, y que se le devuelve cree y le habla y la sostiene

y está persuadido de que sus dedos se asientan en esos miembros

por ellos tocados, y tiene miedo de que, oprimidos,

no le venga lividez a sus miembros, y ora ternuras le dedica, ora,

gratos a las niñas, presentes le lleva a ella de conchas y torneadas piedrecillas

y pequeñas aves y flores mil de colores, y lirios y pintadas pelotas y,

de su árbol caídas, lágrimas de las Helíades; orna también con vestidos su cuerpo: da a sus dedos gemas, da largos colgantes a su cuello;

en su oreja ligeras perlas, cordoncillos de su pecho cuelgan:

todo decoroso es; ni desnuda menos hermosa parece.

La coloca a ella en unas sábanas de concha de Sidón teñidas,

y la llama compañera de su lecho, y su cuello, reclinado,

en plumas mullidas, como si de sentirlas hubiera, recuesta.

«El festivo día de Venus, de toda Chipre el más celebrado,

había llegado, y recubiertos sus curvos cuernos de oro,

habían caído golpeadas en su nívea cerviz las novillas

y los inciensos humaban, cuando, tras cumplir él su ofrenda,

ante las aras se detuvo y tímidamente: «Si, dioses, dar todo podéis,

que sea la esposa mía, deseo» -sin atreverse a «la virgen

de marfil» decir- Pigmalión, «semejante», dijo, «a la de marfil».

Sintió, como que ella misma asistía, Venus áurea, a sus fiestas,

los votos aquellos qué querían, y, en augurio de su amiga divinidad,

la llama tres veces se acreció y su punta por los aires trujo.

Cuando volvió, los remedos busca él de su niña

y echándose en su diván le besó los labios: que estaba templada le pareció;

le allega la boca de nuevo, con sus manos también los pechos le toca.

Tocado se ablanda el marfil y depuesto su rigor en él se asientan

sus dedos y cede, como la del Himeto al sol,

se reblandece la cera y manejada con el pulgar se torna

en muchas figuras y por su propio uso se hace usable.

Mientras está suspendido y en duda se alegra y engañarse teme,

de nuevo su amante y de nuevo con la mano, sus votos vuelve a tocar;

un cuerpo era: laten tentadas con el pulgar las venas.

Entonces en verdad el Pafio, plenísimas, concibió el héroe

palabras con las que a Venus diera las gracias,

y sobre esa boca finalmente no falsa su boca puso y, por él dados,

esos besos la virgen sintió y enrojeció y su tímida luz hacia las luces.



(I) Pigmalión y Galatea en un cuadro de Jean Leon Gerome.