miércoles, 9 de septiembre de 2009

Narciso, de Oscar Wilde

Coincidiendo con la publicación de un post acerca de los poemas y poesía en prosa del genial Oscar Wilde en mi blog de literatura (artículo que pueden consultar aquí), me gustaría dedicar hoy una entrada a un escrito del autor irlandés en el cual se hace referencia al mito de Narciso, tratado en mi última entrada.

No publico este breve texto tan sólo porque tenga que ver con la mitología, y más concretamente con la leyenda en cuestión, sino porque es también una joyita literaria, para saborear con detenimiento y reflexionar. Una buena mezcla de literatura y mitología.


Cuando murió Narciso, el remanso de su placer se trocó de una copa de aguas dulces en una copa de lágrimas saladas, y llegaron llorando a través de los bosques las ninfas de las montañas, las oréades, para consolar al remanso con su canto.
Y cuando vieron que el remanso se había trocado de una copa de aguas dulces en una copa de lágrimas saladas, soltaron las verdes trenzas de sus cabellos y gritando al remanso le dijeron:
-No nos sorprende que hagas un duelo tal por Narciso, tan hermoso como era.
-¿Era hermoso Narciso? -dijo el remanso.
-¿Quién había de saberlo mejor que tú? -respondieron las ninfas-. A nosotras siempre nos desdeñaba, pero a ti te cortejaba, y solía recostarse en tus orillas e inclinarse a mirarte, y en el espejo de tus aguas reflejaba gustoso su belleza.
Y el remanso respondió:
-Pero yo amaba a Narciso porque, cuando recostado en mis orillas se inclinaba a mirarme, en el espejo de sus ojos veía mi propia belleza reflejada.

(I) Cuadro de Caravaggio que ilustra el mito.

1 comentario:

El llano Galvín dijo...

Hola M@riel!
Magnífico relato!! Aunque de Wilde qué se puede esperar. Bienvenida otra vez al mundo del blog.
Un beso!!