viernes, 3 de abril de 2009

Píramo y Tisbe

Hace unos cuantos meses, inicié una serie de artículos dedicados a las grandes historias de amor en la mitología grecolatina. De esta manera, he ido publicando posts acerca de leyendas como la de Eros y Psique o la de Apolo y Jacinto. Me parece que ya es momento de continuar incorporando escritos a esta categoría, razón por la cual hoy haré referencia a uno de mis mitos favoritos, el de Píramo y Tisbe.

Pese a que la leyenda se integra dentro de la mitología griega, transcurre en tierras situadas más al este, en concreto en una ciudad babilonia. Tiene como protagonistas al joven Píramo y a Tisbe, su enamorada. Sin embargo, los padres de los dos amantes les prohiben verse, de manera que ellos buscan un medio de comunicarse, a través de un agujero que hay en la pared que separa las dos casas.

De este modo, Píramo y Tisbe consiguen fijar un momento para verse, al anochecer, lejos de las miradas indiscretas de los ciudadanos. Deciden reunirse cerca de una morera. Es Tisbe quien llega primero, mas se encuentra con una leona. El animal asusta a la joven, que huye del lugar, abandonando por accidente su velo. Cuando Píramo se aproxima a la morera, encuentra la prenda perdida por su amada. La tela está manchada de sangre, pues la leona ha jugueteado con ella y ha dejado esas señales. El joven piensa que Tisbe ha sido devorada por la leona y se suicida allí mismo. Su amada regresa instantes después y halla el cadáver de Píramo, suicidándose a su vez, en la culminación de una tragedia muy semejante al Romeo y Julieta de Shakespeare y a otras obras posteriores, pues el mito de Píramo y Tisbe ha resultado inspirador a lo largo de la historia de la literatura grecolatina.

Ovidio refleja este mito en sus Metamorfosis, añadiendo un detalle interesante. Según su texto -que, se supone, bebe de una tradición anterior- el nombre de la morera en una determinada lengua procede de Píramo, pues es la sangre derramada de Píramo la que otorga a las moras su característico color.

Adjunto el fragmento de estos escritos de Ovidio en el que se narra el final del mito de Píramo y Tisbe:

"Al nombre de Tisbe sus ojos, ya por la muerte pesados, Píramo irguió, y vista ella los volvió a velar. La cual, después de que la prenda suya reconoció y vacío de su espada vio el marfil: «Tu propia a ti mano», dice, «y el amor, te ha perdido, desdichado. Hay también en mí, fuerte para solo esto, una mano, hay también amor: dará él para las heridas fuerzas. Seguiré al extinguido, y de la muerte tuya tristísima se me dirá causa y compañera, y quien de mí con la muerte sola serme arrancado, ay, podías, habrás podido ni con la muerte serme arrancado. Esto, aun así, con las palabras de ambos sed rogados, oh, muy tristes padres mío y de él, que a los que un seguro amor, a los que la hora postrera unió, de depositarles en un túmulo mismo no os enojéis; mas tú, árbol que con tus ramas el lamentable cuerpo ahora cubres de uno solo -pronto has de cubrir de dos-, las señales mantén de la sangría, y endrinas, y para los lutos aptas, siempre ten tus crías, testimonios del gemelo crúor», dijo, y ajustada la punta bajo lo hondo de su pecho se postró sobre el hierro que todavía de la sangría estaba tibio. Sus votos, aun así, conmovieron a los dioses, conmovieron a los padres, pues el color en el fruto es, cuando ya ha madurado, negro, y lo que a sus piras resta descansa en una sola urna".


(I) Píramo y Tisbe en un mosaico de Pafos.

5 comentarios:

Ana Trigo dijo...

Es una hitoria preciosa y tan triste al mismo tiempo...Casi la había olvidado. Gracias por recordármela :)

El llano Galvín dijo...

Para mí tembién es uno de mis mitos favoritos, quizás por lo inspirador que es. La única pintura romana firmada por su autor "Lucius" representa este tema y, aunque ingenua, sí trasmite el dolor del encuentro del amado muerto.
Muy buen post. Un beso!!

La Dame Masquée dijo...

Hola, acabo de encontrar tu blog y me ha encantado.
Seguire visitandote.

Un saludo

Annula dijo...

A buen seguro una de las más bellas historias de la mitología grecolatina. ¡Felices vacaciones y saludetes!

Carolina dijo...

También es de mis historias favoritas :)
Me gustó tu blog, voy a pasar más seguido :D