domingo, 2 de noviembre de 2008

Troya: un filme criticado

En el año 2004 se estrenó una película titulada Troya, a todas luces basada en el mito homérico. Pese a que el filme obtuvo una considerable recaudación en taquilla, ya desde el estreno numerosos críticos se cebaron en señalar sus numerosos fallos a la hora de reflejar fielmente la rica leyenda con sus variadas vertientes. Por ejemplo, podemos destacar momentos que llaman tanto la atención como el desenlace, en el que Paris y Helena huyen de la masacre felizmente, cuando en el mito el príncipe troyano había fallecido a causa de una flecha envenenada y la joven regresaba con su esposo Menelao a Esparta.

Les dejo, para empezar, el tráiler de la película:



Adjunto un par de artículos en los que dos autores ofrecen su crítica del filme.

El primero pertenece a la periodista Cecilia Ansardo Briones:

Homero pierde la guerra

Cuando en 1985 murió el escritor italiano Ítalo Calvino, dejó entre sus textos inéditos un ensayo que con los años se ha vuelto celebérrimo. Por qué leer los clásicos aporta una lúcida argumentación que persuade sobre lo que anuncia su título: unas sostenidas razones para entregarse a la lectura de un caudal de obras consideradas clásicas en el ámbito de Occidente.

Quienes nos encontramos con su propuesta después de haber hecho nuestros particulares consumos, corroboramos muchas, si no todas, de las afirmaciones de Calvino. “Un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir”, es una verdad catedralicia para quien se ha asomado varias veces a esos libros que, leídos en la juventud (y en muchas ocasiones por la amenazante presión de los profesores), despertaron inquietudes, pero releídos, produjeron regueros de sabiduría.

En esta dimensión, un nombre como La Ilíada mueve leves escarceos en la memoria cuando se ha conocido en el bachillerato y fundamentales asociaciones cuando se ha bebido de sus páginas el sentido del honor, los arrebatos de la pasión y la fidelidad a los principios y a los juramentos, por decir lo menos. Libro para entender a un pueblo y unos comportamientos, libro para confrontar los lenguajes de la historia y de la imaginación.

Pero allá en Hollywood –ya abierto el camino y exacerbado el gusto por lo épico– a algún grupo de magnates y técnicos de cine se le ocurre apegarse al río correntoso de la epopeya homérica, olfateando la oportunidad de grandes ganancias. Toma el venerable texto de 2.600 años de antigüedad y le extrae la materia prima para una versión “espectacular” (en el sentido del adjetivo de moda) haciendo cruces, adulteraciones, combinaciones. Los acomodos al gusto del espectador de hoy son múltiples. ¿Cómo sufrir el riesgo, por ejemplo, de que el público desprecie al extraordinario Aquiles porque ama con amor de amante, no de primo o de amigo, al valiente Patroclo? ¿Para qué perder el tiempo con la vidente Casandra que profetiza la caída de Troya sin ser escuchada? Se me podría replicar que son pequeñeces, virajes y omisiones al albedrío de un recreador contemporáneo.

Entonces, metamos más adentro el escalpelo. Una historia que enfrenta a griegos bestiales, rubios como los bárbaros germánicos, voraces como cualquier pueblo depredador, con refinados y humanizados troyanos, más próximos a una fisonomía mediterránea, defensores de una vivencia patriótica y justiciera de la nacionalidad, le hace poco favor al espíritu griego que ha sobrevivido a través de sus obras clásicas. Es verdad que las naves aqueas llegaron a las playas de lo que hoy es la península de Turquía en la habitual actitud conquistadora, que el bardo ciego compuso su epopeya sobre una historia de honor y de hermandades frente a un enemigo, pero de su tejido de ficción poética emergen dioses y héroes auténticos. Seres de grandeza ideal en cualidades y pasiones.

Lo preocupante es que a partir del filme de Petersen, cuya grandiosidad se consigue con una inversión de 180 millones de dólares, la Troya que quedará en la imaginación de la juventud no será la de La Ilíada. Hoy es Homero quien pierde la guerra.

Luis Antonio de Villena publicó al respecto un artículo en El Mundo:

Troya y la Ilíada

Hollywood emprendió hace años la recuperación de géneros que fueron clásicos en su época dorada. Las películas de romanos fueron recuperadas con Gladiator; menos pulcramente las de aventuras con Piratas del Caribe, y ahora suponíamos que les llegaba el turno a las mitológicas o de peplum griego (que tuvo títulos como La batalla de Maratón y un actor emblemático, Steve Reeves, que en mi memoria hizo mucho de Hércules) con Troya, de Wolfgang Petersen, que se declara inspirada en la Ilíada, de Homero. Inspirada sí, evidentemente, pero, ¡qué poda!


A punto de abandonar ya el guaperismo juvenil (si hay planos que le muestran joven aún, otros insinúan ya su madurez física), el filme se diría hecho a mayor gloria de Brad Pitt (Aquiles), convincente guerrero y convincentemente atractivo.

No hay duda de que Troya es una película eficaz, con muchos efectos especiales de ordenador (que, aunque aún funcionan, llegarán a cansar o a no decir nada) y mucho uso de primeros planos para acrecentar el dramatismo. El viejo Peter O'Toole está muy bien (y muy él) en el papel de Príamo, rey de Troya.

Pero, ¿existe una guerra de Troya, una Ilíada sin mitología, sin intervención de los dioses? Con la suficiencia de creer que al imperio yanqui le valen sólo las escenas de guerra y la omnímoda valentía de sus guerreros -con casco y grebas-, Petersen abusa en Troya (más que en Gladiator) de las peleas y los mandobles, olvidando -salvo ciertos primeros planos o composiciones pictóricas de signo prerrafaelita, pocos- que estas películas históricas o pseudohistóricas tenían algo más que guerra.

Cierto, Helena es muy guapa, Patroclo también y Paris (el causante de todo) resulta creíble, pero todos ellos no pasan de secundarios, pese a su papel relevante en la Ilíada. Y es que ése es el problema de esta película: Homero está rasurado a gusto del norteamericano medio.

Algunos errores o ausencias: la guerra de Homero dura 10 años, no unas semanas, la Ilíada narra el final de la guerra. Príamo no era viudo, sino que tenía a su mujer, Hécuba. Además de otra hija profetisa, Casandra. Briseida era una concubina de Aquiles (no sobrina de Príamo) y Aquiles -como tantos guerreros dorios de entonces- era bisexual y compartía a Briseida con Patroclo, que no era su primo, sino su amante. Y dioses y diosas aparecen de continuo para ayudar a troyanos o a griegos o teucros y argivos, según la denominación homérica.

Teniendo en cuenta que no hay Casandra ni Hécuba, ni dioses ni diosas, ¿qué queda de la Ilíada? Guerra condensada, cierta magnificencia visual, Héctor -bien- y Pitt (Aquiles), magnífico guerrero que se cabrea por la muerte de Patroclo (como en el original). Sólo que allí Patroclo guerrea con su consentimiento -Aquiles anda mohíno- y en la película escapa a hurtadillas como un niño malo.No es eso. Sobra guerra y falta mito. O sea, muchísimo.

8 comentarios:

El Arte del Arte dijo...

Bunas tardes M@riel!
Genial articulo! Me gusta que hayas incluido las dos criticas de la pelicula así nos podemos hacer una visión más exacta referente a lo que nos quieres contar.
Evidentemente que Hollywood "crea" su historia a su manera ya que su finalidad es hacer de su pelicula un exito en taquilla así que no importa, para elos, el contenido de ella sino las cifras y evidentemente la recaudación.
Además no pueden, según desde el punto de vista hollywoodiense, pintar a un Brad Pitt como un Aquiles real, bisexual y enamorado por enciam de todo de Patroclo ya que esto degradaría la imagen de Pitt. Esto puede sonar a guasa pero para muchas personas no saben diferenciar entre lo que sucede en la pantalla de la realidad fuera de ella... Ademas creo que la supresión de personajes se puede dar pensando que estos no son importantes apra el espectador pero en realidad son los que enriquecen la historia.
con esto no defiendo para nada la versión de Troya ya que como dice el dicho "Del Cesar lo qeu sea del Cesar" así que o se explica correctamente o sino no hace falta hacer una superproducción tan falta de contenido.
Mil besotes gigantes!

M@riel dijo...

Hola, Glo:
¡Me alegro de que te gustase; ya te había comentado que algo postearía sobre la película y sus fallos! La verdad es que a mí, declarada amante de las clásicas, me "rechina" demasiado.
Un abrazo.

Euterpe dijo...

Hola M@riel, estoy de acuerdo con tu artículo y con toda la crítica que se le ha hecho a la película. Pero nosotros en clase, vimos la película Helena de Troya y se asemeja mucho más a la Historia "real". De todas formas la película Troya ha servido para que muchos jóvenes se interesen por el mundo clásico y con eso ya tenemos unos pocos más de agregados.

Muchos Besos!

M@riel dijo...

Hola, Euterpe:
La verdad es que a mí "Helena de Troya" me ha gustado mucho más que "Troya", aunque no se trate de una película tan conocida como ésta última. En cuanto a lo que comentas de los jóvenes que se han aficionado al mundo clásico, en buena parte te doy la razón, aunque sospecho que otra buena parte se ha quedado con la versión del filme sin "necesidad" de profundizar más. Sin embargo, a mí me alegra pensar que al menos un pequeño porcentaje ha encontrado el camino de los clásicos en una película como ésta.
Un fuerte abrazo.

Euterpe dijo...

Algo es algo M@riel..esperemos que el deseo de sumergirse en el mundo clásico cada vez vaya a más :)

Mientras tanto..estamos los de siempre, fieles a nuestras letras.

He leído en otro blog que van a estrenar una película en la que Brad Pitt encarna a "Ulises", la verás ¿no?..Yo no me la pierdo.

¡Besitos!*

M@riel dijo...

Iré el primer día que la emitan, si puedo... Esperemos que se esmeren un poco más en la fidelidad al mito, pero creo que nos lo pasaremos bien de todos modos. Ya comentaré en el blog qué me ha parecido y espero que en "Zeus y sus musas" hagáis lo mismo. ¡Si es que las clásicas son un tema de actualidad, aunque sea por los filmes que se inspiran en ellas!
Un abrazo.

Morgana LeFay dijo...

Buen blog : ) Lo añado a Mi Lista de Blogs

M@riel dijo...

Hola, Morgana:
Gracias a tu comentario he conocido el blog Avalon,una maravillosa isla en este mar de Internet;), por lo que te estoy sumamente agradecida. Así mismo, me alegro de que te haya gustado la bitácora.
Un saludo.