jueves, 9 de octubre de 2008

Ítaca, de Kavafis

Veíamos hace unos cuantos artículos la manera en la que la mitología clásica ha influenciado a autores posteriores e incluso a artistas de nuestros días. Si en aquel post me refería a un hermoso poema de Oscar Wilde, hoy les dejo estos versos del genial Kavafis, que toma como base y decorado el tema de la Odisea (regreso de Odiseo/Ulises a su isla, Ítaca, tras la Guerra de Troya, viéndose obligado a afrontar mil y un peligros y problemas). Lo interesante es que este magnífico escritor trasciende el mito para legarnos una enseñanza. Si bien la meta, Ítaca, es importante, lo que realmente nos hace crecer y aparece como de mayor relevancia es el camino que nos lleva hasta ella. Una hermosa metáfora literaria que han tratado otros autores a lo largo de la historia de la literatura.

A modo de pequeño apunte biográfico, he de comentar que Constantinos Kavafis fue uno de los más importantes autores griegos de la literatura del siglo XX, nacido en 1863 y fallecido en 1933. Destacó por su poesía, en la que incluyó elementos de épocas pasadas, tanto en relación a la civilización clásica como a la cultura bizantina, y otros destalles relacionados con períodos modernos, las ideas y los temas que trata han de incluirse en las grandes experiencias del hombre, y en los problemas existenciales relacionados con el ser humano. Criticaba muy duramente su obra y mantuvo una ética propia en su vida y en sus escritos, rechazando, por ejemplo, tendencias nacionalistas.

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Poseidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Poseidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.


(I) Imagen del escritor Kavafis.

2 comentarios:

Rocío dijo...

Me encanta Kavafis y este poema está tan presente en cada uno de nosotros...

No sé si has leído a Odysseas Elytis. Te dejo aquí la traducción de una de sus maravillas:

El amor,
el archipiélago
y la proa de sus espumas
y las gaviotas de sus sueños.
En su mástil más alto el marino hace ondear
una canción.

El amor,
su canción
y los horizontes de su viaje
y el eco de su nostalgia.
En su roca más mojada la novia espera
un barco.

El amor,
su barco
y la despreocupación de sus vientos etesios
y el foque de su esperanza.
En su más leve oleaje una isla acuna
la llegada.


(Fragmento de Del Egeo)

Besos marinos

M@riel dijo...

Lo cierto es que no conocía el poema que incluyes, Rocío, pero te agradezco que me lo hayas dejado. Son unos versos hermosísimos; me has iniciado en este autor, y eso es impagable, porque, al menos por este fragmento, me parece tan maravilloso como dices. Un abrazo.