martes, 24 de junio de 2008

Hestia, la casta guardiana del hogar

Hestia (la romana Vesta) no fue una diosa protagonista de innumerables leyendas, mas, sin embargo, se trataba de una divinidad amable, tranquila y compasiva (lo que, en comparación con algunos de sus familiares, es todo un logro), sin aparente tacha. Se trataba de una diosa protectora del hogar, el cual se consagraba por completo a Hestia.

Esta divinidad es célebre por haber hecho firme voto de permanecer siempre virgen -como sucedería luego con Artemisia y Atenea, también en el empeño de continuar doncellas-. Permaneció siempre en su hogar, manteniendo la paz y la armonía. Nunca llegó a ceder a proposición amorosa alguna, ni siquiera cuando Poseidón y Apolo le pidieron matrimonio. Se trataba de una divinidad muy respetada, que solo sufrió una agresión cuando Príapo, completamente borracho, trató de violarla mientras ella dormía tras una fiesta en compañía de los demás dioses. Afortunadamente, Vesta se despertó a tiempo y aulló de tal modo que Príapo se vio obligado a huir. En este sentido, Hestia era una diosa protectora (se creía que castigaría a aquel que tratase de forzar a alguien que se hallase bajo su protección).


Si ya en Grecia Hestia fue una diosa importante, su correspondiente en la mitología romana la superó con creces. Vesta era una divinidad esencial en el panteón latino. Las sacerdotisas consagradas a su culto -las vestales- eran elegidas entre las niñas de clase patricia de entre ocho y once años. Pasaban diez preparándose e iniciándose en el culto a la diosa, otros diez como servidoras de ella y los diez restantes como maestras de las novicias. Durante este tiempo, las vestales habían de mantenerse vírgenes: para ellas estaba completamente vetado el mantener relaciones sexuales. Pasados los treinta años, eran libres de contraer matrimonio o abandonar el servicio de la diosa, aunque muchas de ellas permanecían en el templo.

La vestal acusada de impura era sometida a un juicio en el cual aparecía la figura del pontifex maximus, máximo cargo religioso en Roma. De ser hallada culpable, su amante sería ejecutado (probablemente muerto a azotes) y ella sería amortajada como un cadáver y llevada en procesión fúnebre hasta una cámara funeraria. La mujer era abandonada en ella y se le dejaba algo de comida, agua y una lucerna, sellando luego la tumba. De esta manera, la vestal era literalmente enterrada viva. Ningún verdugo podía poner su mano sobre el cuerpo consagrado de la sacerdotisa; de ser culpable, sería Vesta quien provocaría su muerte.

Las vestales tenían una gran importancia social en Roma: ocupaban lugares de honor en espectáculos y acontecimientos públicos, procedían de familias nobiliarias y no eran precisamente pobres. Vestían de blanco, color de la pureza, y una de sus más importantes misiones era mantener encendido el fuego sagrado, la llama de Vesta. Vivían en la llamada Casa de las Vestales. Los retos del templo, uno de los pocos de forma circular, son aún hoy visibles en el Foro romano.

(1)Escultura de la diosa Hestia.
(2) Decoración de una vasija griega con [de izquierda a derecha] Zeus, Ganimedes y Hestia.
(3) Virgen vestal en un cuadro de Frederick Leighton.