martes, 24 de junio de 2008

Hera, esposa de Zeus y madre de los dioses

Hera, importante divinidad hija también de Cronos y Rea, estaba casada con su propio hermano, Zeus (estas relaciones incestuosas no son escasas en la mitología grecolatina). Se la suele representar de un modo regio y elegante, como soberana de los dioses. La diosa correspondiente en el panteón romano es Juno.

La esposa de Zeus protagoniza un sinnúmero de leyendas en relación, precisamente, a las relaciones extramatrimoniales de su marido, no precisamente escasas. De hecho, del elevado número de personajes engendrados por Zeus, tan solo cuatro desciende de su legítima mujer: Ares (dios de la guerra), Hefesto (al que Hera precipita desde el monte Olimpo cuando nace a causa de su fealdad), Ilitía (diosa del nacimiento) y Hebe (escanciadora del néctar de los dioses hasta la llegada de Ganimedes).

Hera no vio en ningún momento con buenos ojos estas frecuentes aventuras de su marido. De hecho, se enfurecía terriblemente cada vez que descubría la existencia de una nueva amante, llegando a ensañarse con los hijos ilegítimos del soberano de los dioses (por ejemplo, con Heracles, al que causó numerosos problemas). Siendo así, no es extraño que Zeus intentase de ocultar a su mujer algunas de sus relaciones, pero Hera fue siempre una diosa muy sagaz, que no se dejaba engañar por disfraces o transformaciones. Las discusiones de los dos miembros de la pareja solían ser bastante violentas y surgían a menudo a raíz de este asunto.

Tiene una destacada importancia en la Guerra de Troya y los acontecimientos derivados (por supuesto, en las obras vinculadas: Ilíada y Odisea, atribuidas a Homero; Eneida, de Publio Virgilio Marón). Se posiciona en contra de los troyanos a causa del profundo enfado debido a que Paris no le entregase a ella la manzana de oro con la inscripción "Para la más bella", sino a Afrodita. En la Eneida se posiciona en contra de Eneas, intentando por todos los medios que no se establezca en la región del Lacio.


En la mitología romana, como sucede también en considerable medida en la griega, la diosa Juno se vincula con la fertilidad, de modo que el mes cuyo nombre procede del de la diosa se considera un buen momento para los matrimonios. Además, se trataba de una divinidad de importancia para las matronas romanas. Existían unas fiestas, las Matronalia, que incluían culto a la diosa Juno por parte de las mujeres y que tenían lugar a principios de marzo.Formaba parte de la llamada Tríada Capitolina: Júpiter (Zeus), Minerva (Atenea) y Juno (Hera).

(1) Escultura clásica de Hera.
(2) Fresco de Annibale Carraci en el cual aparecen Zeus y Hera.
(3) Moneda romana con figura femenina e inscripción IVNO REGINA: Reina Juno.