lunes, 16 de junio de 2008

Los titanes

Describía hace ya un par de entradas el modo en el que Cronos consigue eliminar a su padre de en medio, tras lo cual he publicado un par de artículos sobre otros personajes de importancia. Me parece que es momento de comenzar con el siguiente escalón de esta cosmología: los titanes.
Quien ostenta ahora el poder es Cronos, el hijo de Gea y del despuesto Urano. Éste quedará como un titán un tanto cruel, pero su correspondiente romano, Saturno, es ya otro cantar. Creo importante centrarme en primer lugar en la figura de Saturno.

Este nombre procede de la palabra latina "satus", que significa "sembrado". En la religión romana, tiene un gran significado. Es el soberano de lo designado como la Edad de Oro, ese período que se pierde en las brumas del pasado, en el cual no había guerras ni dificultades y todo era un verdadero paraíso. Roma, en sus orígenes, es fundamentalmente agrícola y, como no puede ser de otra manera, este Saturno se halla vinculado con la agricultura: es quien muestra a los hombres cómo extraer el fruto de la tierra. Aparecen templos dedicados a su culto ya en el siglo V a.C. La Edad de Oro aparece ya en mitología griega -es venerada por el ya mencionado poeta Hesíodo- y Cronos es en realidad, según algunos eruditos, un dios prehelénico.

Además, y ya como curiosidad, se celebran en Roma unas fiestas en honor de Saturno: la Saturnalia. Ésta tiene lugar entre el diecisiete y el veinticinco de diciembre. Durante la misma, el pueblo se deja llevar por la alegría, se otorgan mayores libertades a los esclavos, se ofrecen regalos a familiares y amigos...


El Cronos griego, original, es quizá un tanto más desagradable. Se iguala en lo tiránico a su propio padre. Del mismo modo que éste, se une a su hermana Rea y ella concibe a varios hijos. Sin embargo, Cronos alberga grandes temores hacia la posibilidad de que sus descendientes le arrebaten el trono. Y resuelve el problema de un modo no demasiado paternal: tan pronto Rea da a luz a un nuevo bebé, Cronos lo engulle rápidamente. La pobre titánide, una vez nace su sexto hijo, Zeus, decide que ya ha sido suficiente. Por ello, toma al niño y, en lugar de entregarlo a su hermano, lo lleva a la isla de Creta, ayudada por su madre Gea. En este lugar, el bebé es criado por las ninfas, las cuales lo ocultan y lo alimentan con leche y miel.

Una vez crece, Zeus se decide a liberar a sus hermanos y obliga a su padre a expulsarlos a todos. Ahora son ya seis hermanos: Hestia, Deméter, Hera, Zeus, Poseidón y Hades. Liderados por Zeus, se enfrentan a los titanes en una larga guerra (la Titanomaquia) que se extiende a lo largo de diez años. Para reforzar el bando de los dioses, se libera a los tres cíclopes y a los gigantes de tres brazos (todos vástagos de Gea) del abismo del Tártaro. Los titanes son finalmente derrotados. Si podría haberse esperado que Zeus se comportase piadosamente, éste iguala en crueldad a su padre y a su abuelo: condena a los titanes a los infiernos, donde son encerrados y custodiados.

De esta manera, la era de los titanes deja paso a la de los olímpicos, aquella en la que el soberano es Zeus y el lugar donde habitan los dioses es, supuestamente, el monte Olimpo. Además de los seis hermanos originales, en total aparecerán doce dioses principales, amén de otras deidades, semidioses, ninfas, dríades, oceánides, nereidas, héroes,...

(1) Relieve en el que aparece el Saturno romano con atributos relativos a la agricultura.
(2) La diosa Rea en una estatua que adorna un hermoso parque.
(3) Cronos devorando a uno de sus hijos en un cuadro de Peter Paul Rubens.
(4) Efigie de Zeus en una estatera de plata.

1 comentario:

Isabel Romana dijo...

Muy bien explicado este tema. Me he quedado un tanto sorprendida al ver la fotografía de Rea, ¿es la escultura que hay en los Jardines de Monforte? Y si es así, ¿es que somos vecinas? Ya me dirás... Besitos.