viernes, 6 de junio de 2008

El origen (introducción)


En la mayor parte de las culturas -por no decir en todas- existe una leyenda, un mito, una narración fantástica con toques habitualmente religiosos que explica el origen de lo existente. Desde las civilizaciones mesopotámicas hasta el antiguo Egipto. Desde las culturas precolombinas hasta la India y China. Los griegos, desde luego, no fueron menos en esto. Existe una larga tradición, con diversas versiones y variantes, del nacimiento de los dioses y, muy posteriormente, los mortales.

Hesíodo fue un poeta griego que recogió en su poema épico, llamado "Teogonía" (observar la partícula "theos", que alude a la divinidad) la narración más popular de este origen. Y, además, describió la genealogía completa no solo de los dioses, sino que también de las dos generaciones anteriores, previas a las divinidades olímpicas.

Esto de crear un árbol genealógico para interrelacionar dioses, titanes y otras divinidades más primigenias no es una idea propia de Hesíodo o de la cultura griega, sino que aparece en muchas otras culturas. Me parece esencial iniciar esta publicación con una vista al origen, a las primeras generaciones anteriores a los Olímpicos, que trataré de ir estructurando a partir de la visión general en el presente artículo.

El origen de todo es el Caos. Tanto los filósofos como los mitógrafos han hablado de el desorden absoluto de los elementos, un montón de materia sin orden ni concierto, algo incalificable de otra cosa que de Caos.

Los dioses que surgen de Caos son divinidades que se adjudican a elementos determinados. Los hijos de Caos son, por rama directa, Gea (la tierra), Nix (la noche) y Érebo (la oscuridad). De estos, pero en el mismo nivel cosmológico, anterior a los titanes, proceden Urano (el cielo), Ponto (el mar), Éter (luz) y Hémera (día). En la tradición recogida por Hesíodo, que puede llegar a contradecirse con otras leyendas a menudo posteriores, de Caos surge también Eros (hijo de Afrodita en diferentes versiones) y Tártaro (Inframundo).
En el segundo nivel de la cosmología están los titanes, que proceden de Urano y Gea. Son Océano, Tetis, Crío, Hiperión, Tía, Jápeto, Tetis, Mnemósine, Ceo, Febo, Rea y Cronos. Además, de un modo u otro, también surgen los cíclopes, las erinias, gigantes, melíades,...

Tras la derrota de Cronos en la Titanomaquia -guerra de los titanes contra dioses olímpicos con diversos posicionamientos de los participantes- el poder queda en manos de Zeus, dios miembro de esta tercera parte de la cosmología. Y es aquí donde aparece toda una sucesión de dioses olímpicos, bien por ser hermanos de Zeus, bien por ser hijos -legítimos o no- del mismo o de otras divinidades,... Muchos de estos personajes protagonizan diversas leyendas, a menudo relacionadas con una ciudad en concreto -y así surgen las sagas troyanas y tebanas, por ejemplo-.

(1) El dios Zeus en una escultura clásica.
(2) Eros con piel de león en una escultura de estilo neoclásico.