martes, 24 de junio de 2008

Deméter, responsable de la fertilidad de la Tierra

Deméter (Ceres en la mitología romana) es la diosa relacionada con la vegetación y la fertilidad de la tierra, ella es la responsable del nacimiento de las plantas y el crecimiento de las cosechas. No es extraño, por tanto, que el culto a esta divinidad se relacione con los ciclos naturales de nacimiento en primavera-muerte en invierno, y vuelta a empezar en el nuevo año. Deméter destaca fundamentalmente por la leyenda que atañe a su hija Perséfone (Proserpina en la mitología romana) y que tiene una gran importancia en su culto.

Perséfone era, según se contaba, una joven muy hermosa. Tan bella que el propio dios de los muerto, Hades, se enamoró perdidamente de ella. Y como no parecía tener demasiadas oportunidades de casarse con ella por las buenas, decidió emplear la violencia. De esta manera, emergió de la tierra y raptó a la muchacha mientras ésta se divertía tranquilamente. Una experiencia traumática, desde luego.

Más debió de serlo para su madre. Deméter, enterada prontamente de lo sucedido, suplicó a Zeus (que, por cierto, era el padre de Perséfone, tras haberse unido a su hermana, lo que no es poco habitual entre estos dioses, como ya se ha visto) que obligase a Hades a devolver a la joven. El dios de los muertos no parecía dispuesto a complacer a la desolada diosa. Deméter se entristeció notablemente y, a causa de todo esto, la vegetación se marchitó y las cosechas murieron rápidamente. Una terrible hambruna asoló todo el territorio: la diosa de la fértil tierra y la vegetación, en su congoja, había convertido las tierras en páramos yermos, plagados de vegetales marchitos.


Esta situación no podía prolongarse, al menos en caso de que los dioses no quisieran ver caer muertos a los mortales. Por tanto, Zeus se encaró con Hades y lo obligó a permitir que la pobre Perséfone regresase con su madre, acompañada por Hermes desde el Inframundo hasta la superficie. Mas, poco antes, el astuto dios había hecho que la joven probase un alimento del reino de los muertos -unas pepitas de granada- que la obligaban a regresar llegado el invierno. De este modo se explicaba que, una vez en esta época del año, toda la vegetación se marchitase (el dolor de la pobre Deméter por el hecho de que su hija regresase con Hades era muy intenso), mientras que, con el regreso de Perséfone en primavera, la tierra florecía de nuevo.

Existía un importante culto a Deméter y Perséfone, relacionado en buena parte de este mito: se trataba de los llamados Misterios de Eleusis, que tuvieron gran popularidad ya en la Grecia antigua y que sobrevivieron una vez conquistada esta por los romanos (al menos hasta que Teodosio, en su obsesivo afán de extender el cristianismo y erradicar cualquier referencia al paganismo hizo derribar templos en ciudades como Olimpia y prohibió terminantemente cultos como el de los Misterios de Eleusis). En ellos, los iniciados participaban en rituales exclusivamente secretos excepto para ellos y por una serie de ritos de purificación.

(1) Deméter en una escultura clásica.
(2) Hades raptando a Perséfone en un cuadro de Luca Giordano.
(3) Perséfone de vuelta del Inframundo junto al dios Hermes, recibida por su madre Deméter, en un cuadro de Frederick Leighton.

1 comentario:

Yamile dijo...

Este es el mito que más me gusta de todos; me encanta ver cómo se las ingeniaban para dar explicación a hechos tan complejos como las estaciones solares.